Que el día a día
no dependa de vos.
Las horas que nadie anota. El efectivo que no cuadra. La factura que quedó en un bolsillo. La máquina que se rompe sin aviso. Todo eso deja de depender de que alguien se acuerde.
Un solo sistema que registra, calcula y avisa solo. Hoy media empresa vive en tu cabeza y la otra media en un cuaderno: acá queda escrita, y sigue estando cuando vos no estás.
¿Todavía no lo usás? Mirá el recorrido completo. Sin tarjeta: se configura respondiendo unas preguntas.
Esto es lo único que ve tu personal.
Todo lo demás pasa detrás.
Preguntas que hoy nadie contesta de una
El dato suele estar en algún lado: un cuaderno, un chat, la memoria de alguien. Lo que no está es a mano — y menos en el momento en que lo necesitás.
Distintos rubros, los mismos problemas
Cambia el producto y cambian los nombres. El personal por turnos, la caja, los proveedores y las máquinas que se rompen son iguales en todos lados.
Gastronomía
Restaurantes, bares, cafeterías.
Comercio y retail
Tiendas, supermercados, farmacias.
Producción y talleres
Fábricas chicas, panaderías, talleres.
Y cualquier otro
Si tenés gente por turnos, una caja que se abre y se cierra, y proveedores que atender, ya encaja.
Se configura a la operación que ya tenés, no al revés.
Cuatro frentes, un solo lugar
Cuatro frentes que hoy viven en herramientas distintas, o directamente en ninguna.
Personas
Desde que entra hasta que se va, y hasta la liquidación final.
Dinero
Lo que entra, lo que sale y quién lo tocó.
Operación
El día a día que hoy se pierde en el grupo de WhatsApp.
Control
Quién ve qué, y qué pasó con cada número.
Así se ve por dentro
Seis pantallas del sistema real, con datos de ejemplo. Tocá cada una para verla.
Fichan con el teléfono, sin equipos extra
Escanean el QR de la pared, eligen su nombre y se sacan una foto. Cuatro toques y volvieron a lo suyo.
Lo que necesita tu atención, primero
Quién está adentro, cuántas horas van y —lo importante— qué quedó raro. Si alguien se olvidó de marcar la salida, el sistema la completa con la hora de un compañero de su mismo puesto y te lo deja marcado.
El sueldo ya está calculado
Las ventas llegan del punto de venta y las horas de las fichadas. El sistema cruza todo, aplica bonos y repartos, descuenta los adelantos y arma el recibo de cada uno.
Cuánto te cuesta lo que vendés
Cargás tus insumos con su precio y tus recetas con sus cantidades. El sistema calcula el costo de cada producto — incluso cuando una receta usa otra receta adentro.
El turno cierra y queda escrito
Efectivo con el que arrancó, lo que entró, lo que se contó al final y la diferencia. Con nombre y hora de quien cerró.
La factura entra con una foto
El que la recibe le saca una foto y carga el monto. Queda con proveedor, fecha, estado y quién la pagó — no en el bolsillo de nadie.
Todo esto también está adentro
Mismo sistema, misma cuenta. Se prenden cuando los necesitás.
Horarios
Armás la semana por área y la copiás a la siguiente. El sistema te marca el día que quedó sin cubrir.
Adelantos
En el próximo pago o en cuotas. Se descuentan solos y nunca dejan el sueldo en negativo.
Equipos y mantenimiento
Qué se le hizo a cada máquina, cuándo toca la próxima y qué se está pasando de fecha.
Producción y mermas
Lo que se produjo en el turno y lo que se tiró, con quién lo cargó. Se anota al fichar la salida.
Prestaciones
Cesantía, preaviso, vacaciones y aguinaldo calculados sobre el promedio del tiempo realmente trabajado.
Proyectos
Lo que hay que hacer y no es del día a día: obras, trámites, cambios de carta. Sin que se pierda en un chat.
Un dato se carga una vez
Esa es la diferencia con tener cinco herramientas sueltas: acá cada dato entra una sola vez y aparece solo donde tiene que aparecer.
Las horas que ficha tu gente son las mismas que arman el sueldo. Nadie transcribe nada, así que nadie se equivoca transcribiendo.
El cierre de caja del turno alimenta el monto que se reparte esa noche. Cuando el cierre está hecho, el cálculo ya tiene el número.
El precio que trae la factura del proveedor actualiza el insumo, y con él el costo de cada receta que lo usa. Sin que nadie lo retoque.
Cada número se puede rastrear
Un sistema que maneja sueldos tiene que poder explicar de dónde salió cada cifra. Acá nada se calcula en silencio: lo que el sistema estimó queda marcado y en amarillo hasta que una persona lo confirma, y siempre dice por qué llegó a ese número.
Se arma como ya trabajás
Sin reuniones ni consultorías. Respondés unas preguntas sobre cómo pagás, cómo son tus turnos y cómo repartís lo variable, y el sistema queda configurado a tu forma de trabajar.
Cargás tu equipo una vez y el sistema empieza a contar desde la primera fichada.
Tu empresa no se detiene cuando te tomás vacaciones.
Cuando la operación deja de vivir en la cabeza de una sola persona, el equipo puede seguir sin vos. Esa es la diferencia entre tener un negocio y ser el negocio.
Te mostramos el sistema con los datos de tu operación, no con una demo genérica.
Pedir una demo info@abretear.comArmamos el plan según el tamaño de tu operación.